3.6.18

¿Y si creyéramos más en Teruel? Pero de verdad

El otro día hablé de Huesca ciudad y algunas personas lectoras me dijeron que hablaba menos de Teruel, y es cierto. Hay que reconocer lo que es verdad. Conozco menos Teruel y eso pesa a la hora de hablar de Teruel. Pero sin duda Teruel existe, con sus muchos problemas sin resolver y con una identidad no muy clara (espero estar equivocado en esto), entre un aragonesismo que no siempre admiten como fácil, pues sus cercanías valencianas y catalanas les llevan a dudar a veces.

Teruel es la gran olvidada de Aragón. Las distancias, las malas comunicaciones ancestrales, su incorporación histórica a Aragón con algunas incursiones hacia Valencia, la convirtió en un espacio intermedio entre el Aragón asentado en la historia y la Corona de Aragón que se desplazaba hacia el mar. Algo similar al Albacete murciano o castellano.

Pero en los últimos años y desde Aragón hemos hecho mal muchas cosas con Teruel. Hemos intentado hacer muchas, es verdad, pero personalmente creo que no han salido bien la mayoría. Sin duda la Autovía desde Zaragoza fue una ocasión excelente de revitalizar las tierras de Teruel. Pero los 180 km a Zaragoza pesan más que los 140 a Valencia. Y los 250 km que separan Huesca ciudad de Teruel ciudad son casi un espacio muy considerable para crear sinergias conjuntas.

Ha sido un éxito la reconversión del aeropuerto de Teruel, pero la gestión del carbón no la hemos sabido ni explicar ni resolver. Seguimos anclados en el devaneo entre el pasado y el futuro, sin saber encontrar soluciones válidas. Las salidas desde el norte de la provincia al mar son vergonzosas, el acceso a Madrid es lentísimo, las comunicaciones por tren son de película de miedo, y las mejoras siempre se prometen y nunca se cumplen. Es decir, el cansancio ha dejado de existir, para convertirse en abandono y abatimiento.

Teruel provincia representa casi el 3% de la superficie de España, pero en cambio tiene el 0,29% de su población. Este dato es estremecedor, más si le añadimos que pierde población de forma brutal en los últimos años. ¿Y qué hacemos?

El gran error es entender que hay que cuidar los pueblos pequeños. Efectivamente hay que hacerlo, pero sin duda mucho más hay que procurar que tenga más poblaciones medianas. En Teruel solo existen 2 localidades con más de 10.000 habitantes. Teruel capital y Alcañiz. Y son 3 con más de 5.000 habitantes pues se le añade Andorra a las anteriores.

Cáceres por buscar comparaciones similares en extensión de tamaño tiene 12 localidades mayores de 5.000 habitantes, 4 de ellos con más de 10.000 personas.

Badajoz un poco más grande en extensión que Teruel pues tiene un 4,3% del total de España tiene hasta 23 municipios con más de 5.000 habitantes, de los cuales 9 tienen más de 10.000 habitantes.

Cuenca sería la provincia que más se acercaría a los datos de Teruel con 7 poblaciones mayores de 5.000 habitantes de las que solo 2 tiene más de 10.000 vecinos.

La despoblación hay que trabajarla a costa de lograr aumentar el número de localidades mayores de 10.000 habitantes, poniendo en ellas empresas (lo sé, no hay un cajón de empresas para coger y plantar como tomates) y buenos sistemas de comunicación. Hay que seleccionar el trabajo político, no tanto en función de los servicios repartidos como lluvia fina, sino de forma estratégica. Y sin duda discriminación positiva a esas localidades, pero no en representación política en todo el tejido de Aragón, sino en acciones de economía macro y en impuestos. 


De nada sirve tener mucha representación política y lograr pequeñas inversiones que en muchos casos no sirven para aumentar la población. Mientras las decisiones se tomen desde el propio municipio o su Comarca no será fácil ver soluciones de más alto alcance.

Si Teruel alza su voz no es tanto por su poca representación política, como por la falta de soluciones que le sean válidas. Se entierran decenas (por no decir otra cifra) de millones sin ninguna (o casi) efectividad real. Para no cabrear más a cierta parte de los turolenses, o por incapacidad, no se toman las decisiones que hay que tomar en temas como el carbón, cuyo final lo saben los que deciden seguir alargando sin futuro su uso, a toda una Comarca a la que no saben apoyar de otra manera. Por poner un ejemplo fácil.

Motorland en Alcañiz es otro ejemplo de una planificación equivocada. Por el tamaño de su inversión y la reversión que se obtiene, y por las necesidades reales y sin cubrir de la zona. El valor añadido que se obtiene de la ganadería no siempre va a empresas aragonesas y menos todavía que estén asentadas en las misma zonas en las que se producen desde el Sector Primario sus beneficios de explotación.

El turismo crece, lo hace muy bien y algunas ideas son fabulosas, pero es triste que las malas comunicaciones lo frenen. Hay que vertebrar mejor y con más acciones de las caras, las posibilidades de Teruel. Mientras hagamos simplemente apaños, iremos contracorriente de lo que se mueven los espacios vecinos.

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