12.6.18

El colegio Marcos Frechín de Zaragoza y el ajedrez. Vaya pareja

Cuando un David se convierte en Goliat hay que aplaudir a David, más si es a costa del ajedrez, que es un deporte de lo más justo. El mejor en ese momento, gana al peor sin mirad edad, sexo, formación o altura. Por ello, que el Colegio Público Marcos Frechín de Zaragoza haya salido en los papeles, porque su escuela de ajedrez es un ejemplo…, es la mejor demostración de que David existe y sabe ganar.

El ya viejo colegio Marcos Frechín es un colegio público del barrio de Las Fuentes en Zaragoza que ha ganado el Campeonato de España derrotando a 38 escuelas españolas en el Campeonato de Ajedrez Escolar. ¿Su secreto? Un profesor ya jubilado, Enrique Sánchez, que lleva décadas en el colegio, y que a pesar de la falta de recursos para pagar los gastos de la competición y el alojamiento, ha conseguido llevar a cinco chavales a la gloria deportiva.

El ajedrez ayuda y educa a los niños a aprender a tomar decisiones, a contestar a las amenazas del contrario, a planificar los espacios y los momentos de las respuestas, a organizar las ideas que se tienen para lograr un objetivo. 

Hace crecer la memoria, la aceptación de reglas que son iguales para todos y la socialización. El ajedrez es el mejor antídoto contra los prejuicios de todo tipo. No influye ni la edad, el sexo, la nacionalidad o la clase social del contrincante a la hora de medir la fuerza en un tablero.

Su potencial educativo además del escaso coste, es un ejercicio maravilloso para los docentes, y además es un juego entretenido que se puede practicar desde muy pequeños (se puede empezar entre los 8 a 10 años de edad) y seguir con él hasta que se superan los 100 años de juventud. ¿Hay algún deporte con más recorrido vital?

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