3.6.18

Algunos problemas de Aragón. Y de Zaragoza. Ya lo siento

No hace tanto que se hablaba de una Zaragoza del millón de habitantes, cifra hoy apartada del pensamiento, incluso por no ser ni tan siquiera positiva. Pero vino la crisis, los flujos exteriores dejaron de llegar a Zaragoza e incluso empezaron a marcharse a otras zonas o regresaron a sus países. La realidad actual es que también Zaragoza pierde habitantes y hoy podemos decir que es un problema que nos acerca a esa desertización tan fácilmente hablada, pero con unas soluciones tan complejas como a veces irreales en el corto y medio plazo.

Los ciudadanos que en la actualidad pierde Zaragoza no son precisamente los que componen el segmento formativo más bajo, sino muy al contrario, son jóvenes muy bien formados que van en búsqueda de un futuro que no les ofrece su ciudad de origen. Cuidado pues con los errores cuando hablamos de desertización y nos centramos en las estadísticas y no lo hacemos en la sociología.

Se hablaba con más tino de una Zaragoza Metropolitana de los 900.000 habitantes para el 2030, donde el 70% de los aragoneses vivirían precisamente es esta gran zona Metropolitana que previsiblemente seguirá aumentando de tamaño. Este crecimiento ya analizado vendría de la despoblación del Aragón más pequeño, bien por jóvenes que se trasladarán hacia centros urbanos de más tamaño o bien de personas ancianas que tendrían que abandonar definitivamente sus pueblos para ser asistidos en Zaragoza por sus familiares.

Admitimos que si no somos capaces de revertir estas situaciones, Aragón seguirá perdiendo habitantes. Pero en NINGÚN caso es culpa de Zaragoza a la que se ve como la madrasta de Aragón, sino de los ciudadanos que libremente deciden trasladarse para mejorar su nivel de vida o sus asistencias, a ciudades más grandes. Muchos de ellos no lo hacen a Zaragoza.

Tocaría analizar el problema desde el punto de vista de la admisión como imposible de algunas actuaciones que no sirven más que para perder dinero y horas de trabajo. Y centrarnos en potenciar Aragón como territorio diferente, capaz, vertebrador de España, económicamente muy beneficioso para cierto tipo de industrias y servicios, con algunos ejes mal utilizados que deberíamos reflexionar.

No utilizamos bien el valor añadido de nuestra ganadería y agricultura. Si hay duda, démonos una vuelta por Almería y sus industrias auxiliares.

No utilizamos bien nuestra Universidad que ha perdido atractivo educativo e investigador en las últimas décadas.

No somos capaces de salirnos mentalmente del marco “motor, metal, auto” y eso es peligroso ante una gripe.

No hemos encontrado todavía el botón que active todavía más nuestro Turismo desestacional y lento. No debemos ser territorio de paso.

No hemos sabido/podido vertebrar Teruel con Huesca. Tampoco Zaragoza con Europa o América.

No hemos puesto en valor nuestros potenciales históricos y artísticos, incluso tampoco todos nuestros enormes potenciales naturales. Aquí se podría aprender de Extremadura o de Suiza, en según qué aspectos.

No creemos en la capacidad creíble, limpia y abierta de Zaragoza ciudad, como motor de Aragón. Una parte de Aragón desearía que no existiera Zaragoza ciudad, y aunque esto suena durísimo, para entenderlo os recomendaría asistir de oyente en algunas reuniones de nivel medio.

Existe una sobrerrepresentación a todos los niveles del Aragón ajeno a Zaragoza, que sigue considerando que los problemas de Aragón se resuelven si se resuelven los de su pequeña localidad y si microeconomía productiva. No somos capaces de ver fuera de Aragón, incluso ver a Aragón desde fuera, de observar a nuestros vecinos, de aprender de ellos.


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