17.6.18

Andalán, la CAZAR y la libertad de expresión

No sé puede comprender el Aragón contemporáneo sin el papel jugado por una publicación, Andalán. Cuando sale a la calle en septiembre de 1972 era un modesto quincenal que poco a poco irá tomando cuerpo, agrupando en su seno a las diversas corrientes de la intelectualidad y la izquierda aragonesa. En mayo de 1977 la publicación pasa a semanal y probablemente vive sus momentos de gloria en los años finales de esa década de los setenta, con tiradas cercanas a los 16.000 ejemplares.

Si durante el final del franquismo Andalán fue víctima recurrente de la censura sufriendo varios secuestros, en los primeros años sin Franco también sufrió en sus carnes algún ataque: no se vivían buenos tiempos para la libertad de expresión, como parece que vuelve a ocurrir hoy en día.

El semanario recibió una querella presentada por el presidente de la CAZAR (hoy Ibercaja) José Joaquín Sancho Dronda por un artículo publicado en la página 9 de su número 149 (enero de 1978), y que hoy podemos leer pinchando aquí.

Bien sabemos cuáles son los auténticos poderes en Aragón y lo poco o nada que les gustan las críticas, y más cuando junto a la reseña sobre la trayectoria de su director se hacía en Andalán un demoledor análisis de cómo una entidad de crédito con finalidad social, actuaba de manera críptica ayudando a hacer todavía más ricos a los ya riquísimos. Efectivamente todo es presuntamente, y aquí tan solo nos hacemos recuerdo de lo que le sucedió a Andalán. Faltaría más, con lo pobres que somos. Para criticar a los ricos, hay que ser más ricos que ellos. Sí, todavía hoy.

Habiendo sido Andalán un faro de solidaridad en los tiempos más difíciles, se organizó una campaña en apoyo de la publicación que congregó a todas las organizaciones progresistas y que traspasó las fronteras de nuestra tierra. 

Dentro de la campaña aragonesa se editó esta pegatina que vemos arriba, firmada por el Colectivo Plástico de Zaragoza (CPZ). Finalmente el juicio se celebró el 21 de junio de 1978 y el periódico fue condenado a pagar una indemnización de un millón de pesetas y a un multa de 50.000 pts. por injurias leves.

Nota.: La imagen superior pertenece al Archivo Tiempos de Lucha y Esperanza y en el texto ha colaborado Manuel Gálvez


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