27.6.17

Quien sabe vivir en Zaragoza, sabe vivir en todo el mundo

Ayer estos cielos zaragozanos se volvieron negros e intentaron amedrentarnos con su formas y apagando la luz, pero tan solo una intensa lluvia corta en el tiempo nos mojó las calles con rabia aunque insuficiente para aplacar la sequía. 

Una tormenta de verano de junio, para tapar las vergüenzas de una primavera seca como pocas, que nos deja un panorama preocupante para estos tres meses de estío. 

Quien sabe vivir en Zaragoza, sabe vivir en todo el mundo.


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