16.1.18

Aragón, reducto de la tradición católica de silencio

Aragón es rara, tan rara como comunidad social que preocupa incluso a algunos aragoneses, que eso es ya lo más, tan dados a pensar que somos los que nos podemos queja mucho, pero que sean otros los que trabajen por resolver.

Lo del alcalde de La Muela y su Moción de Censura es el ejemplo más cercano de que una buena parte del Aragón rural vive anclada en el siglo XIX y que el resto nos ufanamos en defenderlo como si el futuro de Aragón pasara por salvar los muebles de sociedades como los de La Muela a cambio de ningunear la modernidad que representan otras sociedades como la de Zaragoza.


Viva el llevar a la Pantoja a dar conciertos gratis a los abuelos, viva los viajes a Cuba y las misas de domingo y los rosarios en familia de los miércoles. Es el Aragón ancestral que se debe conservar para los museos etnográficos de la España de bien. Zaragoza es la madrasta que molesta pues se quiere parecer a Madrid o a Logroño y eso siempre jode entre las mantillas negras pero católicas de bien.

Lo de menos es que en La Muela se haya pasado de una duda de 8 a un superavit si a cambio hemos dejado de ir a las procesiones.

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