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6.9.26

La Torre Faro de la Feria de Muestras de Zaragoza

Torre Feria Muestras de Zaragoza

La torre que vemos en la imagen se construyó fundamentalmente entre 1943 y 1944 y fue inaugurada en 1944. Fue la Feria de Muestras de Zaragoza y hoy es el edificio de la Cámara de Comercio de la ciudad.

Terminada la Guerra Civil, se planteó crear en Zaragoza un recinto permanente para la Feria de Muestras, y la iniciativa quiso vincularse inicialmente a los actos del XIX Centenario de la Venida de la Virgen del Pilar. Francisco Blesa Comín, que acabaría presidiendo la Cámara Oficial de Comercio e Industria, impulsó la idea de levantar un denominado Palacio de la Producción Aragonesa, que sirviera como recinto ferial permanente.

El proyecto fue encargado a tres arquitectos zaragozanos: Regino Borobio Ojeda (1895-1976), José Borobio Ojeda (1907-1984) y José Beltrán Navarro.

Por tanto, aunque a veces se atribuye simplemente a «los hermanos Borobio», la documentación que existe deja claro que José Beltrán Navarro fue también coautor del proyecto. El propio Ayuntamiento de Zaragoza atribuye actualmente el edificio a «los hermanos Borobio y José Beltrán Navarro». La memoria del proyecto inicial está fechada en abril de 1940. El conjunto debía comprender el Palacio de Exposiciones, la torre y los espacios al aire libre para los stands.

El nuevo recinto pudo utilizarse ya para la I Feria Nacional de Muestras, celebrada del 22 de mayo al 22 de junio de 1941, pero la torre aún no existía tal como la conocemos. Aquella primera instalación ocupaba unos 15.000 m² y reunió 270 stands.

La torre comenzó realmente a levantarse en 1943. En aquel año se construyeron los pórticos y el patio de entrada y comenzó a levantarse la torre. Al acabar aquella fase, la torre únicamente alcanzaba aproximadamente tres metros por encima de las terrazas de los pórticos. Durante 1944 se emprendió su terminación y, además, se modificó considerablemente el diseño previsto en 1940. Finalmente quedó concluida con el aspecto esencial que conserva actualmente y fue inaugurada con la IV Feria Oficial y Nacional de Muestras de Zaragoza, en 1944.

El proyecto original era bastante diferente, en el proyecto de 1940 se pensaba en una torre de ladrillo de aspecto bastante más directamente neomudéjar, terminada mediante tres cuerpos superpuestos de arquerías. En los grandes paños de ladrillo iban a introducirse labores ornamentales inspiradas en las torres mudéjares aragonesas e incluso azulejos con los cuarteles del escudo de Aragón.

Cuando se retomó definitivamente la torre en 1944, los arquitectos decidieron hacerla más espectacular. Y la realizaron mucho más grande tanto en planta como en altura. La ampliación de la base permitió colocar un ascensor que llevara a los visitantes hasta la parte superior. Y, sobre todo, abandonaron los tres cuerpos de arquerías previstos inicialmente.

En su lugar apareció el elemento que ahora resulta inconfundible en tu fotografía: el enorme mirador acristalado de dos alturas, sobre el que se levanta el chapitel. Ese cambio convirtió la torre no solamente en símbolo de la Feria, sino también en mirador sobre Zaragoza.

La torre alcanza aproximadamente 33 metros hasta la cornisa del cuerpo acristalado y 59 metros contando el chapitel. La cifra de 59 metros es también la que conserva en su información oficial el Ayuntamiento y la propia Cámara de Comercio.

En el chapitel se instaló realmente un reflector o faro. En la documentación de 1944 se afirmaba que sus destellos estaban concebidos para ser visibles hasta una distancia aproximada de 40 kilómetros, de manera que llamasen la atención de quienes se aproximasen a Zaragoza.

Resulta fácil comprender su intención si pensamos dónde estaba entonces la Feria. Lo que actualmente es una zona plenamente urbana —Romareda, Isabel la Católica, plaza Carlos V— estaba en los límites meridionales de la Zaragoza construida entonces. Una torre de casi 60 metros debía resultar extraordinariamente visible sobre un paisaje todavía muy despejado. Era el extrarradio de la ciudad.

Es de una arquitectura que mezcla la tradición local aragonesa y mudéjar, especialmente visible en el tratamiento del ladrillo y una tradición nacional herreriana o escurialense, responsable de su monumentalidad, verticalidad y severidad compositiva. Por eso la torre tiene algo muy característico de la arquitectura española de la primera posguerra. No es propiamente una torre mudéjar ni una copia histórica, pero utiliza formas reconocibles de la tradición aragonesa integrándolas en una arquitectura monumental, bastante austera.

El tratamiento de los grandes paramentos de ladrillo es particularmente interesante. No se dejaron como simples superficies lisas: están estructurados los ladrillos mediante una sucesión geométrica de figuras geométricas, que produce el relieve que se aprecia perfectamente en la fotografía. Los arquitectos no buscaban únicamente construir un mirador. La torre debía ser el reclamo visual de la Feria de Muestras.

Muy pronto se convirtió en su símbolo gráfico. Durante los certámenes se llegaron a colocar maquetas de la torre en distintas calles y plazas de Zaragoza, y su silueta pasó a protagonizar carteles y materiales publicitarios de la Feria. La idea era muy moderna desde el punto de vista publicitario al crear un edificio que fuera al mismo tiempo arquitectura, faro, señal urbana y logotipo. En ese sentido, es probablemente sea una de las piezas de arquitectura comercial e industrial más reconocibles construidas en Zaragoza durante la primera mitad del siglo XX.

La Feria de 1941 era solamente el comienzo. El recinto fue ampliándose continuamente durante las décadas siguientes. Ya en 1945 se terminaron otras dependencias, el vestíbulo y nuevos pabellones; después llegarían sucesivas ampliaciones porque el certamen crecía año tras año. En 1941 había 270 stands; en 1955 eran 600 y en 1964 se llegó a unos 2.000 stands. Ese crecimiento acabaría siendo precisamente el problema. La Feria quedó encerrada por el desarrollo urbano de Zaragoza y ya no tenía espacio suficiente.

En 1979 se decidió buscar una nueva ubicación y finalmente, en 1986, se inauguró el actual recinto de Feria de Zaragoza en la carretera de Madrid. El nuevo complejo fue proyectado por Regino Borobio Navarro, hijo de Regino Borobio Ojeda, con lo que la vinculación de la familia Borobio con la Feria continuó durante otra generación. El antiguo edificio del paseo de Isabel la Católica quedó finalmente vinculado a la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Zaragoza, que continúa teniendo allí su sede.

La torre que vemos actualmente tampoco es materialmente idéntica a la de 1944. En 2005, el arquitecto José Manuel Pérez Latorre redactó un proyecto de restauración y las obras se terminaron en diciembre de 2006. Se realizó una intervención bastante profunda pero destinada a recuperar el aspecto original. Se reconstruyeron el mirador acristalado y el chapitel, se instaló un nuevo ascensor y se limpió el ladrillo exterior. Además, en el chapitel el zinc sustituyó al plomo original. También se renovó el faro, haciéndolo más potente e incorporando nuevos efectos de iluminación.

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