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3.5.26

Tímpano románico de el Pilar de Zaragoza


Si entramos en la plaza del Pilar viniendo desde la calle Alfonso, veremos en la fachada del templo el único resto de la antigua iglesia románica construida tras la conquista de Zaragoza en 1118, posiblemente promovida por el Obispo Don Pedro de Librana, que se encontraba en ese mismo lugar y quedó destruida en un incendio producido en el año 1434. Aquella iglesia románica tardó mucho en poderse terminar, pues sus obras no finalizaron hasta el siglo XIII.

Se encuentra esta pieza histórica de la primitiva iglesia del Pilar colocada en la fachada principal, cerca de la puerta de la derecha o puerta más utilizada para entrar al Pilar desde la propia plaza. Su situación en la fachada no es arbitraria, está colocada en este lugar porque era precisamente ahí donde se encontraba la portada de aquella primitiva iglesia románica. El ábside se hallaría donde se encuentra el actual camarín de la Virgen del Pilar.

En él vemos un tímpano románico del siglo XII con un crismón trinitario de seis brazos con el monograma de Cristo formado por las letras griegas Chi y Ro (☧), que es una abreviatura latina de Christus y el alfa y omega. Se encuentra rodeado por 40 puntos o pequeños círculos que representan a Cristo con la cruz y su resurrección. En el interior encontramos flores con 50 pétalos en total, el número de Pentecostés, promesa de eterna salvación. El crismón está inscrito en un círculo con motivos geométricos y rosetas o margaritas.

El tímpano románico de la Basílica del Pilar es un vestigio del templo románico aproximadamente construido en el año 1191y contiene un crismón trinitario rodeado de motivos florales similar a la iglesia de Puilampa cerca de Sádaba y del Maestro Bernardo.


Hay que tener en cuenta que el lugar en donde se encentra la basílica de el Pilar de Zaragoza es un probable espacio sagrado que viene desde la época romana en Caesaraugusta y que tuvo continuidad en época visigoda con una posible iglesia cristiana primitiva. En época islámica como Saraqusta, el culto cristiano no desaparece del todo, aunque el edificio original se transformó o no se sabe con seguridad, tal vez incluso desapareció. Pero cuando llega el románico, no se parte de un espacio sin sentido, sino de un lugar ya cargado de significado religioso.

Tras la conquista cristiana de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118, se impulsa la reorganización religiosa de la ciudad, en concreto y muy especialmente, de toda esta zona cercana al río Ebro

Es en ese contexto cuando se construye la iglesia románica del Pilar, y aunque no se conserva, por similitudes con otras iglesias de la época y documentos se puede deducir que tal vez tendría planta basilical, probablemente de tres naves, ábsides semicirculares, hecha en en piedra y ladrillo, como era habitual en el valle del Ebro, con influencia del románico aragonés, con cierta austeridad. 

No sería un gran edificio sino una iglesia de escala media, pero ya importante dentro de la ciudad de aquel tamaño. Y sí, contenía el elemento clave de esta basílica. Ya tenía la columna, el pilar como icono sobre el que se organizaba la veneración, los rezos.




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