Tras este ciclo de cuatro Elecciones Autonómicas en España, posiblemente planeado por el PP para marcar a un PSOE en decadencia, hemos llegado al punto final con la pregunta clara y básica.
¿Y ahora qué? ¿Qué debemos leer desde la izquierda ante todos estos resultados?
El PSOE ha perdido poder e influencia social, el PP se ha tenido que lanzar en brazos de VOX que sabe muy bien dar abrazos de oso, y nos quedamos contentos desde la izquierda por la subida de CHA y Adelante Andalucía, como si eso sirviera de algo.
CHA ha duplicado sus diputados. Adelante Andalucía ha multiplicado por 4 sus diputados. Pero eso no sirve de nada, y además no se garantiza por derivas de otras elecciones, que vuelva a suceder algo similar tan siquiera, en una Generales.
Puede contentar a las organizaciones políticas, a sus tripas o interiores, pero de momento y con esos datos, a la sociedad y a sus problemas, no le va a suponer ninguna ventaja, ningún cambio, ninguna especial dedicación para evitar perder calidad en los servicios públicos, en el nivel de vida de la sociedad con menos poder.
También en Extremadura esa izquierda a la izquierda casi dobló los votos e incluso a sus diputados sobre las elecciones anteriores, a veces a golpe de divisiones, de malentendidos y peores prácticas de inteligencia política. Ir divididos es mala praxis.
Pero en dos de estas mismas elecciones, la pérdida del socialismo ha sido más alta que el crecimiento en votos de su izquierda. El PSOE perdió en Extremadura casi su mitad de votos.
Y en Andalucía, aunque aumentó el PSOE en 60.000 votos…, es que acudieron a votar 500.000 andaluces más. En esas mismas elecciones, VOX ganó 80.000 votos, y Adelante Andalucía 235.000 votos nuevos. Por poner otro dato, SALF que no se había presentado en las anteriores, logró 105.000 votos a sumar a la extrema derecha.
Con todos estos números, la izquierda debe reflexionar muy en serio. Toda ella, también la que se considera ganadora. Incluso esta más que ninguna otra, y tanto en Andalucía como en Aragón, pues su obligación debe ser emplear esos resultados como palanca, y no como buenos resultados temporales.
También en Extremadura esa izquierda a la izquierda casi dobló los votos e incluso a sus diputados sobre las elecciones anteriores, a veces a golpe de divisiones, de malentendidos y peores prácticas de inteligencia política. Ir divididos es mala praxis.
Pero en dos de estas mismas elecciones, la pérdida del socialismo ha sido más alta que el crecimiento en votos de su izquierda. El PSOE perdió en Extremadura casi su mitad de votos.
Y en Andalucía, aunque aumentó el PSOE en 60.000 votos…, es que acudieron a votar 500.000 andaluces más. En esas mismas elecciones, VOX ganó 80.000 votos, y Adelante Andalucía 235.000 votos nuevos. Por poner otro dato, SALF que no se había presentado en las anteriores, logró 105.000 votos a sumar a la extrema derecha.
Con todos estos números, la izquierda debe reflexionar muy en serio. Toda ella, también la que se considera ganadora. Incluso esta más que ninguna otra, y tanto en Andalucía como en Aragón, pues su obligación debe ser emplear esos resultados como palanca, y no como buenos resultados temporales.
Eso no es fácil, halamos de organizaciones pequeñas, muchas veces encerradas sobre sí mismas, incluso a veces no siempre muy unidas, que deben cambiar sus marcos mentales de responsabilidad ante la historia. Deben elegir si quieren que sea flor de unos meses o un cambio histórico.

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