29.4.20

Nadie entiende a Aragón y sus particularidades

El Plan de desescalada ante el Covid19 para Aragón presentado ayer no tiene en cuenta ni nuestra realidad social ni sobre todo nuestra realidad territorial y administrativa. La división provincial —para tener en cuenta el avance entre las Fases— es un claro error para Aragón pero también para otras zonas de España. Aragón es enorme pero con muy poca población. Y al ser enorme y llena de unidades territoriales pequeñas hace que sus relaciones sean muy distintas con localidades vecinas a veces de otras provincias, que por ejemplo sucede en Madrid o Asturias.


En el caso de Aragón, la provincia ya no tiene el carácter administrativo y de división espacial que podrían tener otras zonas de España. De hecho la provincia tras el nacimiento de las Comarcas en Aragón perdió mucha de su estructura normativa y de funcionamiento, manteniendo solo las Diputaciones Provinciales como su elemento de gestión, incluso temporal. 

Aragón está claramente dividido entre mundo rural y urbano, con una estructura social, administrativa, económica del mundo rural que no tienen otros muchos territorios en España.


Pero es que además la realidad que nos hemos dado en Aragón hace bastante incomprensible esta división provincial, siendo mucho mejor la Autonómica o incluso la de por número de habitantes por localidad. ¿Por qué nos saltamos lo que los aragoneses han decidido para Aragón? Si fuera mejor, sería entendible, pero no lo es por nuestra propia realidad estructural.


Un zaragozano no puede ir a Gurrea de Gállego, pero en cambio sí puede ir a Artieda o Caspe o Tarazona. El índice de gravedad en Aragón está sobre todo en Zaragoza y en alguna localidad puntual. No podemos desplazarnos (excepto en fases muy avanzadas) entre localidades muy cercanas sin casos de virus si pertenecen a distintas provincias aunque estén a menos de 50 km. 

Pero podemos por ejemplo viajar hasta y desde Zaragoza ciudad a cualquier localidad de su provincia. No digo que no se puede hacer, sino que parece más lógico hacerlo entre Jaca y Artieda que entre Calatayud y Caspe pasando por Zaragoza. Nada se dice de las relaciones con territorios cercanos de otras Comunidades, mientras sí se pueden desplazar a otros puntos de tu provincia. Pensemos en las relaciones con las zonas cercanas pero catalanas de Fraga, o las de Tarazona con Soria, o las de Teruel con Valencia por poner algunos ejemplos, admitiendo que en Aragón hay más.

Todo esto demuestra que no se conoce bien ni a España ni a Aragón. Y es complicado gestionar un drama si no se conoce su realidad social. ¿De verdad es imposible que en esta crisis los sociólogos y economistas también tengan que opinar?


Pero siendo admisible que la realidad territorial de España es complejísima, parece impensable que todo esto no se haya gestado desde las propias administraciones autonómicas. Algo que no se entendería ni en Alemania, Bélgica, Suiza o EEUU, por mucho que pensemos que las Autonomías en España son las mayores del mundo. Es mentira.


¿Qué papel se les deja a los Ayuntamientos como gestores de decisiones, no sólo de meros “obedecedores” o colaboradores de normas? 

La unidad administrativa de los Ayuntamientos, sobre todo los grandes, tienen una capacidad de trabajo enorme si se les deja actuar, pero con capacidad de gestión diseñada para cada unidad administrativa. No es posible entender con facilidad las mismas normas para Madrid que para Sevilla. Pues cada ciudad tiene barrios “muy” personales que hacen inevitable que algunas normas tengan que ser moduladas. 

Los Ayuntamiento no solo son capaces de colaborar sino también de aplicar normas diseñadas para el interior de cada localidad. No sirve lo mismo una norma general para una ciudad con Metro que sin Metro o Cercanías de alto uso aunque tengan tamaño parecido (Bilbao, Sevilla o Zaragoza como ejemplos), que incluso comparando las decisiones para una ciudad pequeña donde todo se puede desplazar andando que con una ciudad que utiliza una estructura inevitable de transporte urbano de gran uso. No es lo mismo una ciudad circular a una ciudad “estirada” si tenemos en cuenta su diseño, como no lo es una ciudad "similar" en sus barrios o otras ciudades con tremendas distancias sociales entre diferentes barrios. 


Sobre las segundas residencias se ha ido creando un estigma que tendrá sus consecuencias importantes tras todo este proceso. Muchas de estas localidades de playa o campo, rurales o de montaña, viven literalmente de los propietarios de esas segunda viviendas que poco o mucho dan vida durante todo el año. Se les ha prohibido (y se sigue) ir a su vivienda. Y eso supondrá sin duda un cabreo general y un replanteamiento de las relaciones con esa segunda vivienda. Y aquí la culpa no es solo del Gobierno, sino también y mucho de los Ayuntamientos y de los vecinos. 

Nadie ha explicado que somos una sociedad y que cada decisión o medida tiene su influencia en el momento y sobre el asunto, pero también y mucho sobre el futuro y sus sensaciones. Los miedos son importantes, pero los micromiedos también mueven sociedades.

Julio Puente Mateo (Ajovín)

28.4.20

Los tranvías de Zaragoza, en 1918, eran un asco

En noviembre de 1918 el servicio de tranvías de Zaragoza dejaba mucho que desear y se había convertido en uno de los peores de España con una constante queja de los vecinos de Zaragoza, usuarios de un servicio sucio y sin calidad de ningún tipo. 

Y el Ayuntamiento de Zaragoza tuvo que tomar decisiones entre las que se barajó el suspender todo el servicio, dejando a la ciudad sin tranvías. 

Los tranvías eran utilizados también como vehículos de transporte de mercancías entre los barrios, aprovechando sus viajes para lograr que la empresa tuviera más rentabilidad. La limpieza era muy escasa y no se cumplía el Reglamento Municipal.

Y de todo ello, o al menos de parte, dejaba muestra esta noticia aparecida en los medios escritos de Zaragoza, donde curiosamente se reclamaba a los propios vecinos a que denunciaran las condiciones del servicio, con quejas por escrito que tenían que entregar en el edificio del Teatro Principal, en esa puerta pequeña que existe junto a la zona de acceso noble al teatro y que son unas oficinas municipales.

¿No tenía el propio Ayuntamiento de Zaragoza, inspectores para ver las ilegalidades de la empresa?