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11.10.26

Cuencas Mineras y Sierra de Arcos. Candidatas a un Itinerario cultural europeo


CUENCAS MINERAS Y SIERRA DE ARCOS, CANDIDATAS A UN ITINERARIO CULTURAL EUROPEO MÁS EN ARAGÓN


En la página del Consejo de Europa se describen así los objetivos a lograrse con estos itinerarios culturales: Lanzados por el Consejo de Europa en 1987, los Itinerarios Culturales demuestran, mediante un viaje por el espacio y el tiempo, cómo el patrimonio de los diferentes países y culturas de Europa contribuye a un patrimonio cultural compartido y vivo.

Los itinerarios catalogados a los que se suma uno por cada varios años forman parte de los mejores viajes con relato y contenido, sin agobios de multitud añadida la gastronomía especial de las regiones, que europeos y visitantes podamos hacer en varios días. El primero reconocido lo fue a los Caminos de Santiago (el principal mejor fuera del verano); seguido por otros que no agotaremos como la ruta del legado andalusí o el patrimonio judío de Sefarad-Lisboa-Amsterdam-Amberes-Bosnia-Salónica-Estambul; la ruta de San Francisco de Asís de esa ciudad a las universidades fundadas por franciscanos y que se amplía a Siria, India y China; las rutas sobre destinos megalíticos, el legado de Napoleón , rupestre prehistórico o de las ciudades termales (la fascinante de la liga a la que pertenecen Baden Baden, Vichy, Spa, Budapest y donde no está Alhama de Aragón).

Es un reconocimiento que atrae turismo de altísima calidad, a historiadores del arte o investigadores, y que da lugar, de allí su interés, a financiación comunitaria preferente. Las rutas unen e imbrican cultura u ocio, pasado industrial o historia común europea bajo un mismo sedal resistente de pescador (palabra que etimológicamente viene del fino y resistente hilo de seda), pero para obtener y conservar la denominación los territorios y ciudades deben invertir en patrimonio y subvencionar que los particulares lo conserven.

Dentro de España, el sur aragonés ya forma parte de una de las rutas: la del modernismo o Art Nouveau europeo en que Teruel se hermana con Barcelona, Cartagena, Melilla, Alcoy en España; Darmstadt, Viena de Otto Wagner, Múnich y Weimar en Alemania del jugendstil; las ciudades italianas del liberty y la obra de Carlo Bugatti que pegaron fuerte en Turín y Palermo; o París y la Bruselas de Horta.

En cuanto a la raya pirenaica aragonesa, además del Camino Francés de Santiago en la vía Tolosana, se halla felizmente afectada por la “Ruta de la Libertad de los Pirineos” incorporada en 2025 por la que refugiados políticos y judíos centroeuropeos huían del nazismo hasta incluso morir en las fronteras como sucedió con Walter Benjamin, de la que forman parte el Valle de Arán, Canfranc estación o el puerto de Bujaruelo.

Además de la “Ruta del Hierro de los Pirineos”, instituida en 2003, que conmemora la explotación de vetas de hierro como origen de la industrialización a uno y otro lado de la cordillera de ciertos enclaves y que incluye a la población de Legazpia, el museo Chillida Leku, las minas de Oiartzun, la minería andorrana del hierro de Llorts y la Farga o Forja Rossell y, en Aragón, cuenta con recorridos por los centros de producción fundamentales y las ferrerías de Bielsa del Pico Mener, las minas de cobalto de Chistau, el camino de la Mina del Valle de Benás y las extracciones acreditadas en Oza y Guarrinza. En cada pueblo de Jacetania Occidental se transmitía de generación en generación el oficio de ferrero.

Una delegación turolense de Cuencas Mineras-Sierra Los Arcos, que impulsa la candidatura con otras regiones mineras europeas, ha viajado a la capital de Armenia para optar a que los “Caminos Mineros” de todo el continente sean nominados como de interés cultural. Pretenden reforzar y conectar recorridos a pie, en BTT o a caballo por sus cortas y crestas, por sus laderas de colores rojos y amarillos intensos. Y que cada año elijamos una zona minera distinta para disfrutarla.

Así el interior turolense presenta candidatura conjunta con la región del mercurio eslovena; el camino de Santa Bárbara de Cerdeña en su costa sudoccidental que contiene minas abandonadas de plomo y zinc (las colinas son volcánicas), poblados mineros, salinas fundadas por los fenicios con especial atención al puerto de descarga mineral horadado en un acantilado de Porto Flavia; a los que se han añadido las regiones mineras del norte de Francia y sur de Bélgica (Namur-Pas de Calais, especializadas en carbón y que desarrollaron patrimonio, ciudades jardín que albergan tremendas pirámides de escorias que hoy se escalan); la villa de Aljustrel en el Bajo Alentejo portugués, conocida en Roma como Vijasca y en que se explotaron oro, plata y cobre (y hoy tiene un interesante conjunto de poblados y chimeneas, dentro de la que se conoce como Faja Piritosa Ibérica entre esta localidad y Sevilla); y, para finalizar, con la ruta eslovaca minera de Barborska Cesta, apta para bicicletas y que aborda 200 kilómetros de rutas en el interior de este bello país del que son Roglic y Pogacar.

Buenas sinergias para las comarcas centrales turolenses que deben revitalizarse como receptoras de apasionados por la minería, compartiendo experiencias con sus regiones mineras asociadas. Puesto que cuentan con belleza geológica en peligro de ser descatalogada para aerogeneradores en Aliaga, varios balnearios como el de Alloza a cuyos visitantes cabe que se les planteen iniciativas complementarias que extiendan su visita, disponen de otro patrimonio de la humanidad como es formar parte de la Ruta del Tambor y el Bombo en Andorra y Alcorisa, y es una iniciativa con la que puede obtener fondos financieros del Especial de Teruel, que debe volcarse porque así lo debe en estas dos comarcas, una vez consagradas las de la producción y riego de trufa, sector del jamón, Dinópolis, aeropuerto de Caudé y circuito de Alcañiz.

Ello nos permitirá conservar y catalogar, demolida la térmica de Andorra indebidamente, las centrales termoeléctrica de Escucha a punto de piqueta por no haber sido catalogada aun siendo única y sin entrar en la afección patrimonial inmaterial que ello supondría a la villa minera, y la especialísima de Aliaga, racionalista y con un pequeño y precioso embalse en el Guadalope para su refrigeración.

No se entendería consentir la demolición de estas centrales cuando todas las regiones europeas que se presentan al reconocimiento como itinerario cultural han trabajado y conservado villas mineras museo como en Lewarde –y se ha hecho pero no potenciado con Escucha y Andorra-, conservan los pozos e instalaciones en que se grabó Germinal de Zola (el pozo Wallers de Valenciennes) y ofertan sus spa y balnearios como especiales por ricos en minerales.

Dentro de la Península Ibérica, las localidades de Almadén, las minas de Río Tinto en Huelva de la citada faja de la pirita y cobre de Tartessos, los museos y coros mineros astur-leoneses, los museos y cortas del hierro vizcaínos que dieron el lustre burgués a Bilbao y las minas romanas de oro del Valle del Sil de Las Médulas y su inconfundible paisaje de mallos rojos deforestados por hundimiento entre castaños, son regiones cuidadas y su patrimonio y trenes históricos tratados con mayor cariño.

Parece que el pasado minero en Aragón moleste. Cuando yo veo clarísimo que las afecciones al paisaje aragonés de la producción eléctrica a partir de renovables deberían haber podido compensarse con conservar y financiar el patrimonio industrial de la memoria minera y de la industria de la remolacha. Espero que se esté a tiempo y estas iniciativas se entiendan, palabra de moda, transversales para gozar llegar a la central de Aliaga en bicicleta o andando por cualquiera.

Nota.: La imagen es de la página Aragón Documenta y muestra el Aljezar de la Solana de las Piedras (Escorihuela)

09.10 Luis Iribarren

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