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9.9.26

La historia de Bazar X en Zaragoza

Popular Bazar X de Zaragoza

El establecimiento que conocimos de niños los hoy ya abuelos actuales y que se llamaba Bazar X había sido inaugurado en el Coso 27 el 6 de octubre de 1904 por la familia Sanz Beneded. En el año 1911 ya consta como dueña la viuda de Felipe Sanz. El local es el mismo que actualmente ocupa la FNAC con tres planas. Era pues un comercio de juguetería grande para la época.

Es cierto que el Bazar X fue ampliándose y transformándose físicamente desde su inauguración, pero siempre permaneció vinculado a ese mismo emplazamiento hasta su cierre en 1974. En las últimas décadas, las sucesivas reformas acabaron configurando un gran espacio comercial correspondiente al actual Coso 25-27, con una fachada mucho mayor que la primitiva.

De bien niño, principio de los años 60 del siglo XX, recuerdo una noche de Reyes, las horas previas, que mi padre que trabajaba todo lo que no estaba ni escrito, me llevó hasta ese comercio a ver juguetes y a mí me extraño mucho aquellos horarios nocturnos en los que las tiendas estaban abiertos todavía. Eran las únicas horas, pasadas las 10 de la noche, en las que mi padre podía estar con sus hijos fuera del trabajo.

Allí había juguetes muy simples de plástico puro y simple, y juguetes mucho más sofisticados. Yo siempre opté por los primeros. No había otra manera de tener juegos nuevos.

La prensa lo presentó ya como un comercio extraordinariamente moderno para Zaragoza. Heraldo de Aragón consideraba que estaba instalado al nivel de los mejores bazares de aquel género existentes en Madrid. Y esto es importante. Desde el principio el Bazar X no pretendió ser una modesta juguetería de barrio, sino un establecimiento cosmopolita situado en uno de los puntos comerciales más valiosos de la ciudad.

El Coso Alto era entonces uno de los grandes escaparates de la Zaragoza burguesa. En pocos metros se concentraban comercios modernos, cafés y establecimientos de ocio. El Bazar X estaba en el 27 del Coso; en el 29 se instalaría en 1908 la joyería El Trust; y muy cerca se encontraba ya la embocadura de Alfonso I y la plaza de la Constitución, actual plaza de España.

Aunque quedó en la memoria de varias generaciones fundamentalmente como juguetería, originalmente era un bazar en el sentido amplio de la palabra. Un anuncio de 1906 nos proporciona una fotografía comercial magnífica: ofrecía adornos para la cabeza, bolsos de señora, artículos de piel, bisutería fina, tarjetas postales y muchos otros objetos. Utilizaba además dos reclamos muy modernos: «Precios fijos marcados» y «Entrada libre».

Esto último tiene más importancia de la que parece. La entrada libre invitaba a pasear por el establecimiento y mirar sin estar obligado a comprar, aproximándose progresivamente al concepto de grandes almacenes. Algo que en aquellos años era toda una novedad. Se podía entrar y nadie te preguntaba nada, simplemente se entraba a mirar novedades.

Los juguetes adquirieron pronto enorme importancia. Para la campaña de Navidad de 1906, el establecimiento anunciaba remesas enviadas por importantes fabricantes de París y Núremberg, preparando una gran exposición desde el 15 de diciembre hasta Reyes. Esto confirma algo que las fotografías ya sugieren. Bazar X estaba introduciendo en Zaragoza mercancías internacionales y novedades que probablemente no resultaban fáciles de encontrar en el comercio tradicional.

El Archivo Universitario conserva una factura de Bazar X, Coso 27, por juguetes destinados a premios con motivo de las celebraciones del centenario de la muerte de Goya.

El algunos estudios se señala que originalmente tuvo una portada modernista trabajada en madera. Esta circunstancia encaja perfectamente con el momento de apertura, 1904, cuando el modernismo estaba dejando una huella muy visible en los nuevos establecimientos zaragozanos.

A partir de 1930, la familia Sanz Beneded compró a su hasta entonces arrendador, Luis Higuera Bellido, marqués de Arlanza, los edificios números 25 y 27 del Coso. El precio fue nada menos que un millón de pesetas. Desde ese momento comenzaron progresivamente las reformas que terminarían integrando ambos solares en una operación inmobiliaria mucho mayor.

Eso explica bastante bien que en fuentes o fotografías tardías aparezca unas veces Coso 27 y otras Coso 25. El establecimiento había aumentado enormemente su fachada y superficie. No parece que debamos interpretarlo como un Bazar X que abandonó un local y abrió otro más cerca de Alfonso, sino como un negocio que fue absorbiendo y transformando los inmuebles 25 y 27 del Coso. La propia monografía continúa describiendo su trayectoria como setenta años en Coso 27.

La expansión económica trajo una continua transformación física. En 1933 consta una licencia para realizar reformas interiores en el número 27: modificación de la trastienda, derribo de tabiques y entreplanta, apertura de huecos, etc. En 1935 la antigua imagen modernista había sido sustituida por otra mucho más acorde con la estética moderna del momento. Es interesante observar que el comercio no conservaba deliberadamente una imagen antigua porque tuviera éxito: se renovaba para parecer siempre moderno. Esta capacidad de reinventar su aspecto probablemente fue una de las razones de su supervivencia durante siete décadas.

En los años cuarenta volvió a modificarse su fachada, incorporando una marquesina y materiales más contemporáneos. Paralelamente fue cambiando el concepto comercial: progresivamente dejó de ser aquel pequeño bazar especializado en objetos originales y curiosidades para convertirse en un establecimiento de mayores dimensiones y dirigido a sectores sociales más amplios.

Fue un ejemplo zaragozano del paso de la tienda-bazar al concepto de almacén moderno. Al principio importaba objetos novedosos, atendía a una clientela principalmente burguesa y funcionaba también como espacio de encuentro social. Después de la guerra y especialmente entre finales de los años cuarenta y comienzos de los sesenta fue convirtiéndose en una superficie de venta mucho mayor, con abundancia de mercancía y clientela socialmente más diversa. Es decir, el Bazar X de 1910 y el Bazar X de 1965 tenían el mismo nombre y continuaban en el mismo lugar, pero ya no eran comercialmente la misma clase de tienda.

El proyecto que transformaría definitivamente los solares de Coso 25 y 27 fue realizado por los arquitectos Teodoro Ríos Balaguer y su hijo Teodoro Ríos Usón. Existe un plano de emplazamiento fechado en marzo de 1956. Las obras fueron largas y el establecimiento fue adaptándose provisionalmente conforme avanzaba la construcción. El nuevo inmueble no quedó terminado hasta 1962, una gran y larga obra pues debía mantener el comercio abierto. El edificio había sido terminado en junio de 1962 y recibió el V Trofeo Ricardo Magdalena en 1963.

Dicen que fue el primer comercio zaragozano dotado de escalera mecánica para acceder a la primera planta. Tengo mis dudas pues yo siempre creí que en Zaragoza la primera escalera mecánica la instaló SEPU en la calle Torrenueva. Hay que revisar datos.

Poco antes del cierre, José María Zaldívar recordó en El Noticiero el impacto que tenían las campañas navideñas de Bazar X: juguetes alemanes, soldados de plomo, trenes, automóviles, mecanos, muñecas y todo un universo infantil. Recordaba también la figura de un Rey Mago instalado en el establecimiento para recoger las cartas de los niños. Cuando cerró, provocó una reacción sentimental mucho mayor que la desaparición de una tienda corriente. Para varias generaciones de zaragozanos estaba asociado a la infancia y a la Navidad.

El Bazar X cerró definitivamente en enero de 1974 tras las navidades, después de casi setenta años. Su desaparición debe comprenderse dentro del cambio acelerado que experimentaba el comercio español: expansión de nuevos grandes almacenes, nuevas formas de distribución y consumo y progresiva pérdida del modelo de comercio familiar tradicional.

La familia propietaria era una notable saga empresarial zaragozana. Felipe Sanz Beneded aparece como figura fundamental en la expansión del negocio durante el siglo XX. Y existe una conexión histórica muy llamativa: uno de sus hijos fue Ángel Sanz Briz (1910-1980), el diplomático zaragozano conocido por su actuación en Budapest durante la Segunda Guerra Mundial. Fuentes biográficas sobre Sanz Briz identifican expresamente a su familia como propietaria del Bazar X.

Una biografía de Ángel Sanz Briz afirma que su abuelo, Felipe Sanz Espuis, abrió un Bazar X en Coso 27 nada menos que en 1870. La referencia utilizada para esa afirmación es un artículo de Blanco y Negro de 1934. Sin embargo, la investigación específica de Patricia Díez, la documentación municipal de la portada del establecimiento y la noticia contemporánea de Heraldo de Aragón coinciden en señalar 1904 como inauguración del Bazar X zaragozano. Además, la propia monografía establece que el negocio surgió como continuación de otro establecimiento de la familia, el Bazar de la Unión.

El comercio llamado Bazar X fue bastante más importante de lo que puede parecer por el recuerdo de una antigua juguetería. Constituye prácticamente un resumen en un solo establecimiento de setenta años de evolución comercial de Zaragoza, desde pequeño bazar modernista para una burguesía urbana en 1904, a un comercio cosmopolita de mercancías importadas, gran juguetería popular y, finalmente, almacén moderno de varias plantas en los años sesenta.


En el año 1975 (un año después de cerrar el primitivo Bazar X), otro empresario zaragozano comenzó a utilizar el nombre comercial de Bazar X en la calle La Paz 31 y en García Sánchez 14. El primer local se amplió hasta poner la entrada por Albert Schweitzer 3, pero, aunque llevan el mismo nombre comercial, han sido empresas diferentes, con dueños distintos. Actualmente esta nueva Bazar X está integrado en el Grupo Juguettos.


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