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2.8.26

Y con Calatayud… ¿qué nos pasa a los aragoneses?


Categoría en la que entra su población y funcionarios destinados yendo y viniendo por la autovía, pero que feliz San Roque to the bilbilitans…


Sabía que entre mis queridos amigos, por su capacidad de crítica y trayectoria viviendo en el mundo rural, mi loa a la Fundación Santa María de Albarracín escocería. Parece que no sea propio o se espere de un aragonesista de izquierdas reconocer gestiones de administraciones conservadoras.

No es mi caso, así como he sido crítico con Motorland, aprecio y disfruto de las iniciativas del PAR seguidas a veces desde el Gobierno de Aragón por la CHA, no me parece extraña la dupla, que han garantizado un sector inaudito espacial y aéreo en Teruel, han consolidado con todos los partidos aragoneses los festivales musicales de verano, han potenciado Caspe o Mequinenza como puertos pesqueros en aguas dulces de relevancia universal y el éxito de participación del Monegros Desert o del Festival de Música Antigua de Daroca.

Bien, pero la fundación turolense es patrimonial, pone en recurso un valor permanente, garantiza visitas todo el año. Y qué sucede con otras comarcas con un patrimonio asimismo relevante.

Porque Tarazona tiene una impecable gestión propia patrimonial pero no pudo consolidar su Casa del Traductor de origen medieval, tiene pendiente de compilar y poner en valor su impresionante patrimonio musical, organiza el Festival de Cine Martínez Soria justo antes del Cipotegato o no cuenta un programa propio para una de entre las tres juderías mejores de España (con Tudela y Toledo, el factor T).

Porque los alimentos del Maestrazgo especiales del altura y el queso de Tronchón pues sí pero poco; porque lo goyesco bien, pero disperso y poco unificado un programa de difusión; dado que Daroca o Fonz, qué villa, languidecen en invierno por falta de programación y hasta Borja, Graus y el patrimonio ribagorzano, y Andorra tosen.

El patrimonio industrial de Sabiñánigo vivo, la tradición atlética montisonense, el museo minero de Escucha que atrae poco personal o el aceite de Belchite no arrojan un input suficiente en sus villas o ciudades, no son integrales, son brillantes pinceladas parciales, brochazos impresionistas como los de Goya.

Aragón es de brocha gorda hasta en Zaragoza, la muy heroica, benéfica y siempre levantada con obras, como la Urbs Victrix Osca –el campamento universitario y culto de Suetonio- nunca ha conseguido ganar ni su propio paisaje, ser la indiscutible puerta del Pirineo (allí le demarró con justicia mi Sabi). Le queda muchísimo para aspirar a ser la Girona de Aragón.

Después están los que llamo territorios Aragón-Parker, a ellos sí puede pertenecer Calatayud y su comarca, en ellos están ya Veruela y Almonacid de la Cuba, como de él huye el gran productor de litros del Somontano y se quieren escapan de la maldición las bodegas de pago de Épila y de Muel

Son los territorios ocupados con bosques de viña que atrapan CO2 y nadie se plantea que tampoco se queman, las comarcas que vertebra el sector del vino que pueden estar bendecidas por la cultura de la enología y enoturismo en directa proporción a que sus vinos más raros de más de 90parker, en la escala de Richter, no los podamos comprar, pasen de 50 euros, pero nos visiten canadienses.

¿Pero qué pasa con Calatayud que es todo y nada al mismo tiempo?


Ese cuartel, sede universitaria y parada de AVE, cuarta ciudad aragonesa en la Ruta del Cid. Qué dentadura ve el visitante europeo y americano atraído por sus cavas premiados y tintos raros de pizarra cuando se da una vuelta por su casco viejo.

Lo que ve, habiendo tenido alcaldes muy capaces, es que Aragón no ha cuidado la patria del chocolate europeo sino con cuentagotas, ha dejado todo a la iniciativa privada cuando la no quedan barones de Wersage, su sector vinícola extraordinario no apellida a la comarca, el yacimiento de Bílbilis no ha sido potenciado como clave en términos aragoneses y su extraordinario patrimonio mudéjar, más relevante que el de Albarracín y comparable al de Teruel, se diluye salvo excepciones en la denominación del Patrimonio de la Humanidad, pues le penaliza que haya iglesias en Zaragoza y capital del sur de la misma familia.

No ha habido un proyecto ni fundación como la de Albarracín, como tampoco funcionó la parida en Uncastillo para aprovechar el románico, pues no podía competir en potencia con el Museo Diocesano y la catedral de Jaca. Ni ellos mismos son el primer motivo, como todos sabemos, para consolidar visitantes en Jacetania como tampoco el origen de la primera capital de Aragón: la puerta de Aquitania por el Camino de Santiago.

Sí, Albarracín ha ido a la competición cultural dopada, es una ciudad de bótox y ácido hialurónico monumentales, ya aplicados como en Toledo o Segovia por el ministerio de Fomento de Fraga Iribarne (Spain is different, versión decorado de Ben Hur). Es prima hermana de la “gloriosa” reconstrucción de Teruel por el organismo “Regiones Devastadas” por la administración franquista cuyos hijos son parte de los actuales patronos.

Es como llamar a los nuevos pueblos creados en los regadíos de los desiertos, como promovidos por un “Instituto de colonización”. Quiénes fueron colonizados: ¿los fardachos?, ¿los pastores trashumantes que los comían como mi abuelo?, ¿la expropiada en avenencia y acuerdo a parte Duquesa de Villahermosa?

Día que pasa, día que languidece y avanza la ruina en la otrora nobilísima calle Dato de Calatayud. Si queréis saber lo que fue en potencia, comparadla con la Calle Echegaray de Jaca, la subida a la plaza del Mercado de Huesca aunque tampoco le desearíamos el destino de la calle Visconti de Tarazona, de los cascos históricos de Borja, Fraga y Monzón.

Llamada urgente para todo Aragón: ¿Qué hacemos con la gloriosa y desconocida Calatayud en la que nunca paráis cuando vais a la T4 para salir hacia Túnez, Acre o Malta que solamente pueden empatar con ella, cuando no tienen patrimonio menos interesante?

31.07 Luis Iribarren

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