A la una de la madrugada del 2 de julio de 1808 empezaron las tropas francesas desde las dos baterías de Torrero y la Bernardona a disparar contra Zaragoza, sobre todo hacia la zona alta de la Parroquia de San Pablo.
Durante toda la noche los franceses bombardeaban nuestras trincheras y puertas zaragozanas por cinco puntos principales y a la vez para debilitar las defensas y que los zaragozanos so supieran bien a donde acudir a defender las entradasEn la zona del Portillo, casi llegaron a entrar en la Ciudad, pero habiendo dado aviso desde la campana de la Torre Nueva y tocando a generala, se levantó todo el pueblo aunque fuera bien entrada la noche, para defender las zonas atacadas con fuego de cañón y fusilería convirtiendo todo aquello en un infierno.
Lograron hacer huir al enemigo con esa defensa que no esperaban los franceses, desde la puerta del Portillo a la del Carmen, e incluso desde la de la Quemada, sin temer en la ciudad el fuego que sin cesar les estaban bombardeando a esta zona del sureste, desde las baterías francesas apostadas desde la Torre de Cuellar y desde la zona de Montemolín y el puente de San José, logrando por fin loz zaragozanos ganar éste y encerrarlos en su convento, desde cuyas ventanas y torres siguieron disparando un fuego muy fuerte.
Pero el poder de aquella defensa de la ciudad logró que sin defensa dicho convento y torres de la zona, subieran huyendo hacia Torrero dejando el campo cubierto de cadáveres y heridos franceses.
Aquel día la zona más expuesta perderse fue el reducto del Portillo, porque fue tal la mortandad y destrozo entre los zaragozanos, que percibiendo los franceses que se callaban nuestros fuegos, avanzó para apoderarse de la zona, hasta que la mujer de un artillero llamada Agustina Aragón, junto a unos pocos soldados empezaron a defenderse con los cañones que quedaban sin destrozas causando a los franceses un daño terrible.
El General Palafox, a una con su hermano el militar Marqués de Lazán, dieron en aquella mañana las órdenes para una mejor defensa, pero sin duda fue el valor de los defensores lo que logró que no entrasen los franceses en Zaragoza, a pesar de los extraordinarios esfuerzos que hicieron para conseguir su empeño.
Palafox reconoció los puntos atacados y visitó la zona del molino del aceite de la ciudad de Zaragoza que estaba junto a la puerta Quemada, donde se hizo también fuego al enemigo al intentar entrar por esa zona. (Ver mapa)
De resultas del daño recibido desde el convento de San José, y torres inmediatas, se mandaron batir estas y sus tapias, y talar los olivares inmediatos a la Huerva ya en las afueras de la ciudad.
Y se tomó la decisión de desempedrar las calles para evitar el daño que podían causar las bombas al caer sobre estas calles, y que las torres inmediatas a la Ciudad se demoliesen, lo que se hizo aquél mismo día.
Durante el Segundo Sitio de Zaragoza, el molino que vemos en el mapa y que se encontraba fuera del recinto amurallado y funcionó como una posición avanzada de la defensa oriental, jugó una posición muy importante. Sus gruesos muros protegían a varios cientos de defensores y una trinchera cubierta lo comunicaba con la ciudad. Los franceses terminaron ocupándolo durante los últimos días de enero de 1809, tras ser abandonado e incendiado por los defensores.
Tengo dudas serias si en esa zona había uno o dos Molinos de Aceite, uno era llamado el Molino de Aceite de la Ciudad y el otro —ambos en la zona del actual parque Bruil— el Molino de Aceite de Goicoechea, conocido también como Molino de Juan Martín de Goicoechea.
No puedo asegurar que fueran dos propiedades diferentes pero contiguas; que alguna parte de las instalaciones fuese compartida o cambiase de propiedad; que el nombre «de Goicoechea» se aplicase en determinados documentos a un conjunto más amplio o que la ficha municipal contenga una simplificación o confusión toponímica. Los diversos datos de la época hablan de uno dentro de la ciudad y otro fuera del recinto amurallado, pero ambos en la misma zona, separados por la actual calle Asalto.
Cuando Beniro Pérez Galdós en su obra "Zaragoza" —la sexta novela de la primera serie de sus Episodios Nacionales basada en relatos históricos, aunque su obra sea literaria— también los presenta separadamente: desde la Puerta Quemada aparecían la batería de Palafox, el Molino de la Ciudad, las Eras de San Agustín y después el Molino de Goicoechea, ya fuera del recinto.
En otras documentaciones se dice que en aquella línea defensiva estaban, sucesivamente, la batería de Palafox, el Molino de la Ciudad, las eras de San Agustín y, algo más alejado y fuera de las murallas, el Molino de Goicoechea. La brecha abierta el 27 de enero de 1809 junto a la muralla se relaciona con el Molino de la Ciudad; y el que estaba en el espacio del actual Parque Bruil era el de Goicoechea.

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