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16.3.26

San Cosme y San Damián en Zaragoza


El valor artístico e histórico que encierra el antiguo Hospital de Nuestra Señora de Gracia es realmente extraordinario. A lo largo de los siglos este hospital público y muchas veces asistencial —uno de los centros asistenciales más antiguos de la ciudad de Zaragoza— fue acumulando un notable conjunto de obras de arte, muchas de ellas realizadas por artistas aragoneses. Algunos de estos pintores y escultores son hoy poco conocidos o incluso casi olvidados, pero sus obras revelan en muchos casos una calidad artística notable y constituyen un patrimonio cultural de gran interés.

Entre las piezas que destacan se encuentra el cuadro que muestro más arriba: “San Cosme y San Damián”, los santos tradicionalmente considerados patronos de médicos y farmacéuticos. La presencia de esta iconografía en el hospital tiene un sentido evidente, ya que ambos santos eran invocados desde la Edad Media como protectores de la medicina y de quienes ejercían las artes de curar.

Según parece, esta pintura no siempre estuvo en el hospital. Diversas referencias indican que anteriormente se encontraba en la Iglesia de San Gil Abad, desde donde habría pasado posteriormente al antiguo hospital provincial, hoy integrado en el conjunto sanitario heredero del histórico establecimiento de Nuestra Señora de Gracia.

La obra está firmada por el pintor Asensio de Eléicegui, un artista del que apenas se conservan datos documentales y cuya producción conocida es muy escasa. De hecho, esta pintura se considera prácticamente la única obra segura que ha llegado hasta nosotros de este autor, realizada a finales del siglo XVII.

El cuadro presenta una realización muy cuidada, con una notable riqueza de detalles y un uso del color intenso y decidido, rasgos que indican la mano de un pintor bien formado dentro de la tradición pictórica barroca. La composición y el tratamiento de las figuras sugieren una sólida formación profesional, lo que hace aún más interesante esta obra desde el punto de vista histórico artístico.

Aunque Asensio de Eléicegui nació en la localidad guipuzcoana de Tolosa, todo indica que desarrolló la mayor parte de su actividad artística en Zaragoza, ciudad donde debió integrarse en el ambiente pictórico local del último tercio del siglo XVII. 

Precisamente por la escasez de información sobre su trayectoria, esta pintura constituye una pieza especialmente valiosa para intentar reconstruir la figura de un artista prácticamente desaparecido de la historia del arte aragonés.

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