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11.3.26

Mercado Central y orilla del Ebro de Zaragoza, como Plaza de Toros


Está documentado en varias fuentes locales que durante un período relativamente corto, las corridas de toros en Zaragoza se celebraran en el terreno del Mercado (la actual zona de Lanuza, donde hoy está el Mercado Central).

Ese uso aparece precisamente en el período de transición entre las corridas que se hacían en la Plaza del Pilar y que no gustaban nada a la jerarquía religiosa y la construcción de la plaza estable en el Campo del Toro y que acabaría siendo la Plaza de Toros de Zaragoza en desde el año 1764.

En días festivos, cuando no había mercado, se ponía arena en el suelo del mercado, en parte o en toda la zona del recinto comercial al aire libre, se cerraban las bocacalles y el que era el callejón más estrecho y oscuro se preparaba para encajonar a los toros en los toriles.

Era un recinto rectangular y muy alargado, que se adaptaba bien para utilizar un trozo del mercado para esos festejos, en donde además era más sencillo poner burladeros y andamios de madera más fijos y fuertes para graderíos y para que los animales no se escaparan del recinto.

Durante siglos también se soltaron toros en las inmediaciones del río Ebro y en sus orillas, en algunos festejos populares. No eran corridas como las entendemos hoy, sino juegos taurinos muy peculiares que aparecen en crónicas antiguas de la ciudad de Zaragoza.

Era habitual que en grandes ciudades españolas con ríos importantes, se soltaran toros en sus orillas, pues el río actuaba como límite natural del recinto y ofrecía una zona abierta para el público que podía defenderse de los animales escapando a las aguas, y además en algunos tipos de juegos taurinos el propio río formaba parte del espectáculo. Todavía en algunas localidades se hacen festejos similares.

No hay seguridad total para señalar la zona exacta en donde esto se celebraba, pero cabe pensar que sería en la margen derecha, entre la zona del Club Náutico y el actual Puente de Hierro, que era una zona más plana que ahora y con arenas en islas o en la orilla, que incluso hasta bien entrado el siglo XX —más de la mitad del siglo— era una zona utilizada como playas en el verano.

Las personas y las autoridades en esos días festivos, bajaban desde la Plaza del Pilar a la orilla del río a ver esos espectáculos, en el centro urbano de Zaragoza. 

Algunas crónicas mencionan juegos taurinos como sueltas de toros (o vaquillas) para que la gente los esquivara, toros perseguidos por caballeros y juegos de recortes y saltos en un recinto semi cerrado.

Hay que recordar que al menos en el siglo XVII también se organizaban en Zaragoza naumaquias o juegos acuáticos festivos, con barcas y combates simbólicos en el agua. No eran frecuentes, pero aparecen en algunas crónicas festivas.

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