Nos queda por trillar Guara y su parque natural en su bella vertiente norte, extender nuestro viaje iniciático al este y oeste de Arguis. No sin antes restaurar una omisión imperdonable.
En los ejes carreteros que abordé para discurrir con lentitud y asombro por la falda sur de Guara no mencioné la preciosa localidad de Labata, nombre con reminiscencias ibero vascas puesto que es un apellido guipuzcoano que expresa lugar de hornos o fundiciones con la eta final reduplicativa (labe-eta) como en los parecidos nombres de Mikel Laboa, Labarte (entre hornos anda en juego) y Olabarrieta.
Hay que pararse y pernoctar en Labata en todo recorrido por Guara Sur puesto que en su cabo de villa se ha levantado uno de los mejores miradores de Peña Guara y valle con barranco del río Calcón y es un excelente punto de anclaje para recorrer sendas a partir de sus dos establecimientos rurales.
Desfecho el entuerto, me quedaba por glosar la cara norte de la Sierra de Guara, donde descuellan los valles en sus cabeceras de los ríos Flumen, Guatizalema y Mascún, junto a los barrancos tributarios del Guarga que ya es término municipal de Sabiñánigo hasta el puerto de Serrablo.
En la carretera recorrida por la Quebrantahuesos corta recientemente reasfaltada y conduce desde Lanave a Boltaña, y que regala una hora discurriendo por uno de los raros agujeros de la geografía oscense no saturado y repleto de arte, barrancos con farallones calizos y pardinas de familias cruciales en la historia de Aragón como los Villacampa, Otín y Laguarta.
A Guara Norte se accede desde Arguis pueblo, hoy sito a orillas de su bello pantano con aguas verdeazuladas cuando se estancan, producto de sedimentos carbonatados y espejeando la lámina líquida en los glacis del fondo del pantano que en ocasiones emergen como un espinazo de diplodocus. Paraísos que ignoramos de la ruta geológica de los Pirineos Sur.
La localidad fue famosa parada y fonda de mayorales y repatanes de la cañada de trashumancia tensina y de Broto-Góriz de la Casa de Ganaderos de Zaragoza. Como se halla perfectamente reflejado en el “Cabalero, un Viejo Pastor del Pirineo” de Enrique Satué, Editorial Prames.
La cañada tensina, a partir de Huesca discurrió y aún lo hace si consideramos los retornos a los pastos de verano en la sanjuanada por el Hostal de Arascués, Arguis, La Foz, Monrepós, Escusaguás, Alavés, Estaún, Lanave, Hospitalet del Ferrero y el puente de Fanlo.
A Guara Norte se accede desde Arguis pueblo, hoy sito a orillas de su bello pantano con aguas verdeazuladas cuando se estancan, producto de sedimentos carbonatados y espejeando la lámina líquida en los glacis del fondo del pantano que en ocasiones emergen como un espinazo de diplodocus. Paraísos que ignoramos de la ruta geológica de los Pirineos Sur.
La localidad fue famosa parada y fonda de mayorales y repatanes de la cañada de trashumancia tensina y de Broto-Góriz de la Casa de Ganaderos de Zaragoza. Como se halla perfectamente reflejado en el “Cabalero, un Viejo Pastor del Pirineo” de Enrique Satué, Editorial Prames.
La cañada tensina, a partir de Huesca discurrió y aún lo hace si consideramos los retornos a los pastos de verano en la sanjuanada por el Hostal de Arascués, Arguis, La Foz, Monrepós, Escusaguás, Alavés, Estaún, Lanave, Hospitalet del Ferrero y el puente de Fanlo.
Posteriormente, pasaba por Baranguá, Hostal de Ibort, Rapún y El Puente de Sabiñánigo (hoy barrio de Puente Sardas) y, mediando su polígono industrial que se parte desde la rotonda que cuenta con bella esquila contemporánea, subía por Aurín, Escuer y Biescas camino hacia el valle de Tena por la senda de Santa Elena.
En cada fonda pero especialmente en ésta de frontera llano-montaña, los mayorales transmitían a los repatanes historias y leyendas pastoriles entre la que destacaba la de O Fotronero, o gigante de Arguís.
En cada fonda pero especialmente en ésta de frontera llano-montaña, los mayorales transmitían a los repatanes historias y leyendas pastoriles entre la que destacaba la de O Fotronero, o gigante de Arguís.
Personaje creado por la cultura pastoril de milenios, como muestran los usos de la Cueva de Chaves en Guara Sur, que al paso por la cueva de San Climén aguas abajo del pantano, donde la leyenda le hacía residir, exigía el pago de un tributo para pasar el congosto del Isuela o bramaba que se lo cobraría en carne de los pastores más jóvenes.
Mensaje que les acoquinaba a los repatanes cuando lo oían por vez primera pero venía a significar para un montañés en su primer viaje un mensaje de alerta: ten cuenta que pasas a tierra abierta, a tierra plana. Tus montañas ya no te protegerán, hasta allí llegaron los musulmanes.
Así y de las carreteras que salen de Arguis, la occidental conduce al valle del Garona y río Gállego y muere en el puente gótico de más de cien metros y cinco arcos de Anzánigo que salva el río y en el empezaba la senda de subida al puerto Oroel para llegar a Jaca.
Así y de las carreteras que salen de Arguis, la occidental conduce al valle del Garona y río Gállego y muere en el puente gótico de más de cien metros y cinco arcos de Anzánigo que salva el río y en el empezaba la senda de subida al puerto Oroel para llegar a Jaca.
Por ese paso de vado a vertiente de la sierra norte de Gratal y la Carrodilla, en Rasal, encontramos el exponente de iglesia románico lombarda más al sur de Serrablo, la de San Juan Bautista de Omiste.
Ello confirma el salto del románico y sus canteros del eje Catedral de Jaca-San Juan de la Peña a la iglesia de Loarre y San Pedro el Viejo de Huesca, que se hizo por la falda norte del monte Puchilibro.
Al este de Arguis, por el antiguo puerto de Monrepós a la altura del Mesón Nuevo del puerto, os podéis adentrar en las cabeceras de los ríos que horadan Guara y deteneros en bellísimos núcleos en que disfrutar de arquitectura de transición de la montaña a los somontanos oscenses como Belsué, Lúsera y Nocito con su entorno.
Es una ruta en la que disfrutar de la cola del pantano del Belsué, las gradas del Flumen y la escultura de Alberto Carneiro del Itinerario Arte y Naturaleza del CDAN de Huesca, comer y quedarse en el albergue-refugio “Casa Lardiés” de Nocito que gestiona Prames o en el otro restaurante, casas rurales y albergues de este sorprendente lugar.
Desde él en toda época del año, pero recomendamos en otoño, se puede discurrir en paralelo al río Guatizalema hacia el sur; llegarnos por el este hasta Bentué, Used y Bara con su colección de ermitas e iglesias románicas espaldadas, subir a la iglesia de Santiago de Azpe o desde Bara pasar a las fajas del río Mascún y bajar a Rodellar por Otín. Lugares con impresionantes barrancos y vías ferratas.
Para amantes de Guara más tranquilos, como es mi caso, cabe sin llegar a subir al Tozal dirigirse por la senda que da acceso a la cara norte de la peña hacia los bosques de hoja caducifolia perfectamente recuperados desde la Guerra Civil, por falta de población y pastoreo. Es menester disfrutar de ellos una vez en la vida en otoño. Se arraciman en el barranco de la Pillera que cuenta con el refugio propio de “Os Fenales”.
Al igual que sucede en las selvas de Longás, falda norte de la Sierra de Santo Domingo, el paco o ubago de Guara alberga gloriosos ejemplares o corros de tejos, pinos negros uncinata, algún abeto, abedules y hayedos en su cara expuesta a las borrascas atlánticas.
Al este de Arguis, por el antiguo puerto de Monrepós a la altura del Mesón Nuevo del puerto, os podéis adentrar en las cabeceras de los ríos que horadan Guara y deteneros en bellísimos núcleos en que disfrutar de arquitectura de transición de la montaña a los somontanos oscenses como Belsué, Lúsera y Nocito con su entorno.
Es una ruta en la que disfrutar de la cola del pantano del Belsué, las gradas del Flumen y la escultura de Alberto Carneiro del Itinerario Arte y Naturaleza del CDAN de Huesca, comer y quedarse en el albergue-refugio “Casa Lardiés” de Nocito que gestiona Prames o en el otro restaurante, casas rurales y albergues de este sorprendente lugar.
Desde él en toda época del año, pero recomendamos en otoño, se puede discurrir en paralelo al río Guatizalema hacia el sur; llegarnos por el este hasta Bentué, Used y Bara con su colección de ermitas e iglesias románicas espaldadas, subir a la iglesia de Santiago de Azpe o desde Bara pasar a las fajas del río Mascún y bajar a Rodellar por Otín. Lugares con impresionantes barrancos y vías ferratas.
Para amantes de Guara más tranquilos, como es mi caso, cabe sin llegar a subir al Tozal dirigirse por la senda que da acceso a la cara norte de la peña hacia los bosques de hoja caducifolia perfectamente recuperados desde la Guerra Civil, por falta de población y pastoreo. Es menester disfrutar de ellos una vez en la vida en otoño. Se arraciman en el barranco de la Pillera que cuenta con el refugio propio de “Os Fenales”.
Al igual que sucede en las selvas de Longás, falda norte de la Sierra de Santo Domingo, el paco o ubago de Guara alberga gloriosos ejemplares o corros de tejos, pinos negros uncinata, algún abeto, abedules y hayedos en su cara expuesta a las borrascas atlánticas.
Si se valora por ello el Moncayo, no se comprende cómo no se visitan estos bosques con respeto, a idéntica distancia del Valle del Ebro. Guara no es solo ese bosque de bojes, espinos y carrascas que tanto embellece el entorno de Vadiello y el Salto de Roldán.
23.03 Luis Iribarren
23.03 Luis Iribarren

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