Ilustradas de mitad del siglo de las Luces como Josefa Amar y Borbón, pedagoga zaragozana, bautizada en San Miguel, hija de borjano, hermana del último virrey residente en Bogotá y de la Sociedad Aragonesa de Amigos del País de Aranda y Pignatelli; heroínas de los Sitios tales como María Agustín, Manuela Sancho, Agustina de Aragón o la Duquesa Villahermosa (también de Fuentes y que se llamó Manuela Pignatelli de Aragón y Gonzaga) enseñorean el nombre de fundamentales viarios del centro histórico zaragozano.
En el polígono ACTUR-Rey Fernando reciben nombre otras calles de poetisas y filósofas como la que lo vertebra, María Zambrano; glorias populares legendarias teatrales bordando banderas de tapadillo, Mariana Pineda; encontramos la calle que más huele a empanada de la ciudad, Rosalía de Castro; otra dedicada a Clara Campoamor, jurista y escritora que se integró en el partido de Azaña, Acción republicana…
Imposible dejarse las bautizadas como Emilia Pardo Bazán y María de Maeztu; la que tiene parentesco con las calles de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz del Distrito universitario, dedicada a la extraordinaria poetisa mexica Sor Juana Inés de la Cruz; la preciosa calle ajardinada que porta el nombre de la delicada novelista Rosa Chacel, y una de las que albergaron las primeras cooperativas sindicales que ocuparon las parcelas más al norte del ACTUR, que se extendió sin más explicación que la especulativa de norte a sur, y es el vial oeste llamado calle Margarita Xirgu –escuela de actrices como las Gutiérrez Caba- que al este del tranvía se llama como el gran músico turolense Antón García Abril.
Nos dejamos un minúsculo andador a sabiendas que porta como nombre quizá a la más desconocida para el gran público de todas ellas: la escritora republicana de derechas y profetisa defensora de los derechos obreros femeninos, María de Echarri. Como política digamos de corte técnico, católica indisimulada que hoy sería ministra popular y por razones próximas al higienismo y el pensamiento de Lombroso impulsó a principios del siglo XX la norma que le hizo famosa: la conocida en el foro madrileño en términos castizo como “Ley de la Silla”, una trabajadora, un asiento, pues padecían de frecuentes pérdidas de fetos y enfermedades coronarias antes de ella.
Viajamos al barrio promovido en los años 90 de Valdespartera para encontrarnos con viales dedicados a la historia del cine en que hallamos las calles de “Volver a Empezar” de Garci de 1982 oscarizada, en la que perpetra un inolvidable personaje Encarna Paso, la novieta de adolescencia de Ferrandis varada en el Gijón del “hotel Asturias, dígame”; la calle de “Todo sobre mi Madre” de la dupla hasta casi cansina Penélope Almodóvar, en la que descuella el trabajo de la inolvidable Marisa Paredes, escuela de elegancia; junto a la vía de “La Reina de África” como miss Hepburn al aparato distinguido y contrapoder del macarra carismático Bogart…
Y ellas paralelas a varias calles que portan nombres de películas de Hitchkock y sus célebres rubias misteriosas. Tippi Hedren atacada por las millares de gaviotas que destrozan Bodega Bay (¿guiño a la ley seca?) y la enigmática, profunda y aburrida en Mónaco con toda su sorna y glam, Grace Kelly de su obra cumbre y no fue la boda con Rainiero: papel en la “La Ventana Indiscreta”. Haciendo morir de amor y locura a un mirón dependiente en grado 3 y sublime James Stewart. Ese actor que siempre fue un ocho y medio, y no de Fellini.
En la Margen Izquierda los nuevos vecinos del Barrio Jesús han recibido sus direcciones en los viales cercanos al puente de la Unión, avenida Marqués de la Cadena, con las denominaciones de Enriqueta Castejón, de Azuara y una de las primeras farmacéuticas colegiadas españolas; Ana Laguna, genial bailarina zaragozana del taller de María de Ávila; Concepción Contel Barea, turolense y archivera ya en los años 50, experta en la orden del Císter con señera representación en los monasterios Veruela y Rueda; y a la dadivosa, génesis de todo un museo, Pierrette Gargallo, la bella y genial escultora hijo del maestro de Maella, el de la calle principal de la Almozara.
Remata la nueva urbanización la calle dedicada a la brutal pintora hiperrealista y pedagoga Pilar Burges Aznar, alumna de la saga de los Bayo, qué dibujantes.
Estas creadoras completan el panteón femenino del distrito 14 del que ya formaban parte Matilde Sangüesa Castañosa (la “maestra del Arrabal” de toda una posguerra, nacida en el Gallo y criada en Jaca), y dos mujeres fundamentales en la historia de Aragón que, váyase a saber por qué, han engalanado calles de polígonos industriales en mitad de los descampados de la Avenida de Cataluña, la crucial para la historia de Aragón doña Ana Abarca de Bolea y la reciente calle dedicada a Isabel de Santo Domingo, carmelita descalza discípula de Teresa de Jesús que da número al convento femenino de la Avenida Cataluña.
Antigua carretera nacional Madrid-Barcelona que sale de Zaragoza por el barrio de Santa Isabel de Portugal, la patrona de la Diputación, dejando intersecciones en el Barrio de la Jota dedicadas a las mejores joteras de la historia: Pascuala Perié y Felisa Galé.
To be continued, que no diría Hitchcock (en español gallo enganchado, porque como digamos la otra acepción de cock, mejor fusilamos el artículo y no pretamos a mandar).
Nos despedimos con sor Juana Inés, nuestra madre de Tenochtitlán DeFectuoso y que viva Café Tacuba…
Amor empieza por desasosiego, solicitud, ardores y desvelos;
crece con riesgos, lances y recelos; susténtase de llantos y de ruego.
24.02 Luis Iribarren

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