La ciudad de Zaragoza opta desde hace ya varios meses a convertirse en sede definitiva de la Agencia Estatal de Salud Pública, con una candidatura sólida presentada hace ya bastante tiempo y que espera concretarse en las próximas semanas.
La ubicación propuesta es el que fue Pabellón del Agua de la Expo 2008, en el barrio del ACTUR; un espacio idóneo por su diseño, amplitud y capacidad para albergar una institución de estas características. A esta sede estatal de Salud Pública aspiran también otras ciudades españolas, aunque ya se ha decidido que no será instalada en Madrid dentro de un proceso de descentralización.
Zaragoza reúne numerosos factores positivos para lograr esta designación, clave tanto para Aragón como para el refuerzo de los modelos sanitarios en el norte de España. Destacan sus excelentes comunicaciones con el conjunto del Estado y su posición geográfica estratégica, con proyección geográfica hacia Europa y África.
Es cierto que uno de los puntos débiles actuales es la limitada oferta de vuelos internacionales, aunque se trata de una carencia fácilmente corregible si surge una demanda real, ya que depende en gran medida del interés empresarial por ampliar esta oferta, según las necesidades.
Frente a ello, Zaragoza presenta importantes fortalezas: una ubicación geográfica privilegiada, una comunidad autónoma en clara expansión y crecimiento económico, una elevada cualificación en servicios relacionados con la sanidad y, además, unos costes de vivienda y de locales sensiblemente inferiores a los de otras grandes ciudades españolas.
La instalación en Zaragoza de la Agencia Estatal de Salud Pública no es solo relevante por lo que supone en el presente, sino, sobre todo, por su proyección de futuro tanto para Zaragoza como para Aragón.
Consolidaría a la ciudad como un referente en ámbitos clave del siglo XXI, como la investigación, la formación académica, las nuevas tecnologías y su propia capacidad de crecimiento como ciudad en expansión.

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