12.10.18

Por qué se celebra en Zaragoza la Virgen del PIlar

No estaría de más recordarnos todos el motivo por el que en Zaragoza la Virgen del Pilar es la Patrona y Fiesta Mayor de la ciudad. Según nos recuerda la tradición católica, la Virgen María se apareció al entonces Apóstol Santiago el Mayor o Jacob o Tiago, que se encontraba en Zaragoza con sus discípulos de vuelta de Galicia, el día 2 de enero del año 40 (luego la celebración se cambio al 12 de octubre), cuando la Madre de Jesucristo estaba todavía viva; por ello se dice lo de “…se apareció en carne mortal”. Claro que si utilizamos la lógica, tal vez no se apareciera de forma milagrosa sino que estando vida hizo un viaje hasta Zaragoza como lo había hecho Santiago, para visitar esta zona y apostolar a los primeros cristianos de España.

Como la aparición (o la reunión) se produjo en las orillas del río Ebro, cuenta la tradición que lo hizo aupada en una columna de jaspe para que la vieran los allí presentes, sobre un pilar para poder sobresalir de las altas hierbas que había en la zona, y de aquello queda la tradición de “La Virgen del Pilar”.

Según parece eran siete los discípulos que acompañaban en aquel momento al Apóstol Santiago y entre todos ellos acordaron edificar en el mismo lugar del encuentro con la Virgen, un pequeño oratorio de adobe que tenía 8 pasos de ancho por 16 pasos de largo, siendo rectangular en dirección al agua del Ebro. Curiosamente es la misma proporción del tamaño del actual templo de El Pilar.

Santiago que volvía de Galicia nombró allí mismo presbítero a uno de sus discípulos, un cargo similar al de los actuales Obispos, quien se quedó en aquella pequeña Cesaraugusta a formar feligreses y a predicar el cristianismo.

Hay constancia histórica de esta pequeña iglesia dedicada a la Virgen María desde el siglo II, como consta también que en aquellos primeros siglos y al igual que en Roma, el oratorio se comunicaba con subterráneos con edificios de los alrededores para poder escapar si los primeros cristianos eran perseguidos.

Aquel oratorio “del Pilar” tuvo sucesivas ampliaciones “hacia el Mediodía” en los siglos posteriores; se sabe de una ampliación en el año 196, y que en el año 318 ya tenía 50 pies de largo y 30 de ancho con columnas y arcos de alabastro y techumbre de madera, pero no fue hasta después de la Reconquista cuando estando ya muy deteriorada la Capilla que existía, decide la Iglesia oficial darle un fuerte impulso al culto y al cuidado de la tradición, para sobre todo contrarrestar y señalar que ya no eran los musulmanes los que gobernaban aquellas tierras, sino los cristianos.

La imagen de la Virgen del Pilar que hoy se venera es de principio del siglo XV y aunque ha tenido posteriores restauraciones y no todas bien realizadas, nos ha llegado en condiciones regulares y habiendo perdido su más que posible pintura.

Pero a su vez hay alguna teoría que nos dice que la más importante iglesia cristiana de la Cesaraugusta de aquellos años y el lugar donde se apareció la Virgen al Apóstol Santiago no fue en la actual Plaza del Pilar sino en la cercana localidad de El Burgo de Ebro, en la zona donde está la actual iglesia llamada de Zaragoza la Vieja, a la orilla del Ebro. Pero son teorías no demostradas aunque en esa zona haya vestigios de una gran ciudad íbera y romana de la que no se ha explorado en toda su extensión.

Pero volvamos al año 40, cuando la Virgen se aparece a Santiago en el Ebro. Parece ser que tras la celebración del Pentecostés del año 33 se decide que los Apóstoles se distribuyan por el mundo conocido a predicar la religión cristiana. A Santiago se le envía a Hispania a predicar, no sabemos bien si entrando a través de Tarraco o desde Cádiz, recorriendo España hasta llegar a Galicia cruzando toda la península.

Dicen que con Santiago iban siete varones apóstoles que serían los siete primeros clérigos que acompañaban al Apóstol y que se llamaban Torcuato, Indalecio, Segundo, Tesifonte, Cecilio, Hesiquio, Isicio y Eufrasio.

Se distribuyeron por España según algunas fuentes o permanecieron unidos según otras, y posiblemente serían los mismos siete hombres que estaban con Santiago el Mayor a las orillas del Ebro cuando se apareció la Virgen. Otras fuentes hablan de que los siete de Zaragoza eran ciudadanos de la ciudad ya convertidos al cristianismo siendo los primeros cristianos oriundos de nuestra ciudad. Pero resulta curioso que el número coincida entre las dos teorías.

Sí que parece cierto que Santiago el Mayor se fue al poco tiempo de España hacia Jerusalén donde siguió predicando el cristianismo y donde algo más de tres años después de estar en Zaragoza fue detenido y martirizado hasta la muerte por orden de Herodes Agripa I. Sería ya el año 44. Otras fuentes dicen que solo vivió hasta el 25 de marzo del año 41. Sus discípulos, una vez muerto, se lo volvieron a traer a España para enterrarlo en Galicia.

¿Pero qué le dijo la Virgen a Santiago y sus discípulos en su aparición ante el Pilar, en Zaragoza? Pues también aquí hay una teoría cuando menos curiosa que explica esto.

La Virgen “asunció” a los cielos un 15 de agosto, sin que gran parte de la iglesia admita en la actualidad que murió antes. Según la tradición Dios se la llevó en cuerpo y alma, ya como una mujer mayor pero viva, aunque no todos católicos o cristianos opinan lo mismo sobre si murió o no, ni sobre la fecha del fallecimiento o de la Asunción, pues no hay datos seguros y es cuestión de Fe.

Se cree que sobre el año 48 falleció la Virgen María a los 63 años de edad. Otras fuentes hablan del año 54 de nuestra era y con 69 años. Pero algunas otras nos dicen que tras venir a Zaragoza, la Virgen María vivió 11 años más lo que situaría su fallecimiento en el año 51 con 66 años de edad. En todos los casos esto nos indica que la Virgen tuvo a Jesús con 15 años de edad.

Lo que parece más repetido es que la Virgen María, ya mayor para aquellos siglos, y conocedora de su agotamiento, unos pocos años antes de morir, se fue apareciendo en carne mortal a todos los Apóstoles para decirles que les quería ver juntos a todos ellos en Jerusalén antes de partir al cielo y eso es lo que vino a decirle a Santiago el Mayor cuando se le apareció en Zaragoza, para que volviera a Jerusalén a su encuentro. Pero efectivamente, las fechas no encajan bien pues Santiago el Mayor falleció antes que la Virgen María.

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