11.8.18

Los Top Manta no son un problema de los Ayuntamientos

Nos están convenciendo de que los Top Manta son un problema social que los ayuntamientos no quieren resolver. Otra vez más se disfrazan con mentiras las informaciones, para engañarnos y disimular los incapaces de explicar y resolver, lo que están haciendo mal. Los Top Manta, de ser un problema —que luego hablaremos de eso— no son un asunto que deba resolver ningún ayuntamiento. Y eso nos lo callamos, y en cambio nos creemos lo contrario.

Lo vemos en Barcelona, en Salou o en Zaragoza, por poner sólo tres ejemplos. Y exigimos que los ayuntamientos con su policía municipal lo resuelva o los acorrale o les aplique la ley. Error claro. Ni los policías municipales pueden pues no sirve de nada aplicarles la ley de comercio o similares pues los jueces no lo harían servir, ni mucho menos la solución es simplemente perseguir por la calle y encorriendo a los vendedores Top Manta la venta ilegal de productos comerciales.

Son mafias donde los manteros son a los únicos que vemos. Ellos son un eslabón muy débil, fácil de pillar, pero que no sirve para desmontar el problema. Tendrían que ser los gobiernos y la policía nacional los que en todo caso intervinieran. Pero os aseguro que con poco éxito también.

Una vez que personas —y repito “personas” para que no haya ninguna duda— personas decía como tú y como yo, tienen que escapar de sus territorios y plantearse una nueva vida en otros países, el problema nunca puede ser de los ayuntamientos a donde tengan que llegar. En todo caso los ayuntamientos están para ayudarles por acción social comunitaria.

Estas personas, a las que se les deja entrar por diversos motivos y no todos humanitarios, no se les forma para integrarlos en su nueva sociedad. En vez de darles trabajos sencillos a cambio de ayudas de primera necesidad, formación a cambio de subsistencia humana y lógica, se les deja en la calle a expensas de sus propias mafias

Mafias por cierto que traen toneladas de productos desde otros países, que pasan fronteras españolas, que ocupan mucho espacio en las zonas de entrada y que parecemos no detectar.

Si entendemos que los ayuntamientos tienen la obligación de darles cobertura social, vayamos un paso más y a cambio logremos que estas personas colaboren con la sociedad que les cobija, para sacarlos de sus propias mafias, y para que reviertan las ayudas que reciben con trabajos comunitarios simples. Debemos integrarlos, mientras no seamos capaces de encontrar soluciones en sus países de origen. Vienen para quedarse, luego seamos inteligentes y logremos que se integren de la mejor forma posible. Lo “otro” es crear problemas y decir que la culpa es “de otros”. 

¿Quien dijo que tener más población en los países, sea un pasivo y no un activo económico? Si acaso los tontos que no saben aprovechar esa posibilidad. Aprendan economía social, por favor. Y aprendamos también a formarlos y a integrarlos en la producción, en el consumo y en la sociedad que los acoge. 

Aragón o Andalucía entregaron a millones de aragoneses y andaluces a Cataluña hace un siglo. Hoy…, ¿quien es más rica como territorio Cataluña o Andalucía y Aragón?

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