9.2.18

Lo que Detroit puede enseñar a Zaragoza

El capítulo “(De)construcción - Detroit” del programa A las puertas del infierno de la cadena #0 debería ser de obligatorio visionado a todos los zaragozanos con un ápice de mando en plaza. Desde universitarios a políticos, de miembros de asociaciones a periodistas. De gentes de bien a zaragozanos callados y quietos.

La ciudad de Detroit en los EEUU fue una gran ciudad donde la industria crecía por encima de la media en su propio país, donde los barrios crecían de forma rápida, donde se alcanzó la cifra de casi 2.000.000 de habitantes casi como ejemplo de lo que puede suponer ese capitalismo de escuela de negocios, alrededor de una industria casi monocolor. La del automóvil. Dentro de ella nacieron la Ford, Chrysler y General Motors. Todo un éxito que parecía perpetuo.

Pero a partir de los años 60 del siglo XX todo empezó a cambiar lentamente. Los sueldos eran más bajos en el sur de los EEUU, luego en España, después en Japón o en el sudeste asiático. Llegaron las deslocalizaciones de las empresas auxiliares primero, luego las empresas matrices. No se quería estar en Detroit por los altos impuestos y los sueldos más altos que en el resto de opciones para deslocalizar empresas.

La zona empezó a ver como se le escapaban los trabajadores más especializados, como tenían que contratar a personas con salarios más bajos para suplir aquellas vacantes, se iban formando dos tipos de sociedades. Hoy Detroit tiene menos de 700.000 habitantes, el 82% son de origen afroamericano, han cerrado escuelas y barrios enteros, y la ciudad que fue más rica que New York es hoy una urbe con muchos edificios sin agua corriente, derruida y ocupada por familias sin recursos, con un analfabetismo muy superior a la media de los EEUU y un índice de violencia callejera y de delitos de sangre, superior a la media. 

Se pueden comprar viviendas unifamiliares en los barrios abandonados por entre 1.000 a 5.000 dólares.

Los primeros síntomas de la crisis de la ciudad, la pérdida de las grandes empresas, supuso también el destape de una serie de acciones de corrupción por sus gobernantes, que permanecían tapados en la vorágine de la economía creciente, y que se destaparon en forma de enormes deudas, en cuanto dejaron de entrar impuestos que lo taparan todo.

Una ciudad que lleva 60 años perdiendo población, que ha pasado de tener un 20% de ciudadanos pobres en 1950 a tener un 60% de vecinos pobres en la actualidad. Sus índices de desempleo superan el 50%, negados por las autoridades de los EEUU (ellos hablan de sobre el 19%) pero constantemente recordado por las autoridades locales. Existen pequeños barrios modernos que engañan de lo que se habla sobre Detroit. 

Pero el peligro de que un tipo de industria sea el motor de un territorio, de una sociedad, donde mejor lo podemos ver es en Detroit. Cuidado con Zaragoza.

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