18.2.17

Palabras de Francisco Franco. Un dictador populista y muy violento

Hay textos que son más que una fotografía, son una imagen a color —en este caso a colorines— de una época, de una triste andadura por la sangre, el hambre y el sufrimiento de los españoles. Este texto que os dejo es de la Navidad de 1972, de enero de 1973 relatando lo que el señor pequeño nos había dejado en su mensaje navideño. 

Algunos se preguntarán qué coño pinta en un blog del siglo XXI, desde alguien que parece de izquierdas, un texto casi apologético, relatando y recordando al dictador pequeñico pero muy violento.

Pues de pequeño me enseñaron que quien olvida los pasados casi tiene la obligación de convertirse en tan tonto, que los añora y camina otra vez hacia ellos, sin darse cuenta. Así que no está de más recordarnos qué fuimos, en lo bueno y en lo malo, para seguir construyendo camino.

Sobre todo para que no pensemos que no se avisó con tiempo, sobre que los populismo son la forma más sencilla de contentar a todos por las buenas en un principio y por la malas después, ya que tras alcanzar la meta, nadie de los populistas la quiere soltar. La democracia con sus defectos se puede cambiar de rumbo cada 4 años.

Las dictaduras populistas y muy bonitas aunque sean de colorines, en cuanto entran no quieren marcharse. Por cierto, hay que advertir que los populismos son de variado colorín. No todos son azules. Jodo, jodo. Veamos algunas palabras, para que no se nos olviden. Aguantar, si tenéis…

…se acercó hasta todos los hogares españoles, para dirigirnos personal y familiarmente…
Clásico mensaje paternalista. Parecemos imbéciles esperando el mensaje del abuelo para poder seguir vivos.

…propicio para la confianza y la meditación… nos aproximó a la realidad española… política, cultural, social, económica, relaciones con la Iglesia, internacional…
Mensaje contundente de lo que les debe importar a los españoles, incluido como no, la Iglesia con la I mayúscula.

…conducido el país a su destino histórico… considera necesaria y legítima la disparidad de juicios y tendencias… pero NO en el intento de institucionalizar la disensión y la discrepancia de las normas permanentes…
Una explicación muy populista de lo que era la democracia absurda para los que eran dictadores con armas. Discrepar sí, pero en solitario, en tu casa y en silencio. Más o menos, rezando el rosario de las 6 de la tarde.

…los supremos intereses de la nación… renovada fe en nuestro pueblo… los principios de inspiran nuestra obra católica…
¿Pero la Obra no era otra cosa?

…justicia social y Movimiento, abierto a todos… cauces cada vez más anchos… la supremacía de los valores espirituales del hombre… voluntad y espíritu de servicio a España… resumen la existencia de Francisco Franco… mientras Dios quiera…
Jodo con estos decálogos, mezcla de sopa de pescado y carne, de populismo del siglo XVIII y religiosidad de beatas a las que por cierto nunca nombra. Sólo a los hombres con valores espirituales.

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